nadie dijo....

NADIE DIJO QUE SRIA FACIL, PERO QUE SI VALDRIA LA PENA VIVIRLO













































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































07 noviembre 2010

el perfume

Durante el tiempo en que las niñas descubren que su infancia ha quedado atrás hay una línea muy fina de tiempo. Es cuando dejan de jugar con las barbies y de jugar a la cuerda con las demás niñas en los patios de los colegios. Ahora ya no buscan ese tiempo de compañerismo sino hay otros elementos que inundan sus pensamientos.
Hay una mezcla de conversaciones muy distintas a las que solían platicar. Sus miradas y sus instintos empiezan a cambiar. Buscan platicar de lo que miraron en la tele o en facebook el día anterior. O quizá de lo que escucharon, atrevidamente sin ser incluidas claro, en las conversaciones de niñas de otros cursos.
Ahora es cuando prestan más atención a su apariencia física. A su vestir a su caminar y sus esfuerzos se enfocan en cuantas mirada cautelosas pueden causar en los chicos del colegio de su curso o unos cursos mayores.
Para algunas niñas no es un tiempo fácil de cruzar. Porque siempre hay las que tienen mas experiencia, las que según ellas lo saben todo aunque el tiempo y la vida nos demuestra que en realidad no sabían nada.
Un cierto día cuando empezaba a experimentar ese paso que todas hemos cruzado, estaban mis amigas hablando de los perfumes que usan sus mamás. Que usaban cuando ivan a esos eventos especiales donde las mirábamos con admiración mientras se arreglaban. Y para cada una de nosotras eran unas princesas.
¿Que estoy diciendo? No, no eran princesas, eso era muy poco para la belleza que miraban nuestros ojos añ ser pequeñas. Esas mujeres caseras sencillas se convertían, aunque fuera por una solo noche, en todas unas reinas. Con esos vestidos ostentosos y esos peinados que de seguro costó más de alguna quemadrua con el alisador & horas interminables de saber como se ivan a pintar o que collares y anillos usarían.
Y cual más queríamos apantallar que nuestra mamá, aunque no fuera cierto, usaba el perfume más prestigioso, el más rico o el más característico de ella. ¿Cuantas mentiras y cuantas trasgresiones habremos cometido entre ese enlace de conversaciones? Se mencionaban nombres que algunas ni siquiera podíamos pronunciar. Pero, ¿que importaba? Lo hacíamos con tanta confianza, con tanta precisión que nadie se atrevía a corregir la pronunciación. Se encontraba el  Antonio Banderas, Ralph,etc. y era obvio que ninguna de nosotras teníamos el dinero para conseguir uno de esos. Pero en nuestra imaginación todo era posible. O esperar a navidad , tu cumpleaños o incluso cuando tu mamá quisiera para regalarte uno de esos.
Recuerdo que esa tarde al llegar a mi casa decidí preguntarle a mi mamá el nombre del perfume en el que yo, junto con mis compañeras, podría presumir. Debido a que mi mamá siempre era una mujer muy ocupada en el hogar (ya sea duermiendo mayoritariamente o viendo a mi hermana) no tuve esa oportunidad. Trate de acercarme a ella a ver si podría oler algún perfume.
Pero en realidad, ¿de que me servía eso? Yo no era ninguna conocedora de perfumes. Así que mi mente no descanso hasta que de una manera u otra encontrara el plan perfecto de obtener esa información que para mi era tan valiosa.Mi mamá no es una mujer muy afectuosa así que no era fácil acercarme a ella. Además siempre estaba ocupada en algo. En ocasiones pensaba que ella podría dormir allí entre los juguetes u gritos de mi hermana mucho más cómoda que en su propia cama.
Recuerdo que muchas veces las conversaciones que llegamos a tener eran entre las salidas que teniamos juntas, las que yo teia con mis amigos y ella con los suyos, pero naturalmente era el mismo tema de conversacion ya que salimos juntasn. Era una excelente amiga a la horade. Yo estaba convencida de que sería la ganadora de cualquier concurso de hablar tonteras si ella se lo proponía. Nunca vi a una mamá con la que uno se podia fumar un cigarro y tomar una cerveza en un bar sin parar de reirte por unos minutos, y tener memorizadas en su mente muchos dialogos de otras salidas a karaokes o a bailar. Un día cuando preparaba algo en la cocina su cara brillaba cuando estaba en la cocina y su expresión de satisfacción era notoria al ver que yo estaba grande, al contarle respecto a cosas que me han pasado. Esas horas de arduo trabajo serian recompensadas así como son recompensados los artistas cuando de sus dedos y manos destilan tales obras de arte en forma de pintura o escultura o cualquier otro medio.
En una cierta tarde mire la oportunidad perfecta para conseguir lo que con tanto esfuerzo no había podido lograr. Esta tarde mi madre no estaba en su pieza como era de costumbre.
Recuerdo que entré rápidamente a mi pieza bastante chiquitita, tomé mi cepillo y me acerqué a donde estaba ella. No sé porque estaba nerviosa.
Y un temor inundó mi mente, ¿que si mi plan no funcionara o que la encontrara en esos momentos donde no quería que nadie la molestara? En esos momentos donde ella se perdía en un mundo diferente a su alrededor. Un mundo que nunca supe entender porque nunca tuve el valor de preguntarle. Nunca pude saber ni acompañarla a ese lugar donde se encontraban sus pensamientos y muchas veces me pregunté ¿donde seria ese lugar a donde ella se escapaba?
Estaba sentada al borde de su cama mirando hacia afuera de la ventana hacia el patio de la casa. Con una voz tímida y casi de ruego de suplica le hablé ¿Jesus?
Me sentía culpable al haber matado esa concentración en la que ella se encontraba. Con ojos perplejos volteó a verme. De mi boca salieron las palabra que había ya pronunciado “jesus” esta vez, sin vacilar y decidía a todo le hice mi petición.
Me preguntó “¿que pasa?” Cansada y con algo de pena le dije “No mama no pasa nada solo quería saber si me puedes hacer una trencita”. Una pequeña sonrisa broto de sus labios, creo que era una sonrisa y de ese momento en adelante mi mente se volvió en blanco. Solo recuerdo que me señaló a que me acercara. Me indicó que me sentara en frente de ella dándole la espalda. Me incliné como una oveja se inclina sumisa.
No necesitaba que me peinara y mucho menos que me hiciera una trenza pero era el mínimo sacrificio que podría hacer para extraer mi información a la que ya no podría esperar.
El cepillo se detenía entre los nudos de mi pelo y me tiraba pero yo no protestaba.
Poco a poco conforme me peinaba mi pelo, tomó una forma de colcha negra que cubría parte de mi hombros y un poco mas abajo. Dividió el pelo en tres partes. No había palabras ni conversación entre nosotras, solo el ruido que producía su enfocada tarea. No me acuerdo cuanto tiempo duro ese momento pero al fin terminó la trenza.
Ella sabía que el peinarme me producía un gran sueño. No se porque pasaba eso pero desde que era chica me pasaba eso y es raro ya que me carga que me toquen el pelo, en fin. Y en ocasiones me permitía que descansara después de que me peinara en una de sus rodillas. Cuando lo hacia ponía una de sus manos en su rodilla y yo suavemente depositaba mi mejilla entre sus dedos. Es ahí donde yo me daría cuanta del olor de su perfume y me tomaría la confianza para preguntarle.
¿Que perfume usas?
De seguro uno de los mas caros, de los mas exóticos.
En ese momento algo extraño sucedió, algo que en mi inocencia no esperaba. Al llenar mi nariz con el escape de olor de sus manos no olía nada. Volví a tomar otro olorcito a ver si por mis nervios se me había escapado el olor tan esperado. Y para mi sorpresa mi nariz a través de esos hoyos en mi cara recibió un olor. Un olor de especies pero no lo que yo me deseaba ni lo que quería oler.
Sentí en ese momento deslizar mis sueños de orgullo.
Mi trofeo se desvaneció entre el mar de mi desilusión. Pero, ¿para que angustiarme? Le preguntaría el nombre del perfume. ¡Claro! Será que no es algo que use todos los días. Además no hemos platicado entre nosotras que nuestras madres solo usan esos perfumes en días especiales. Me imagino que ella no lo querría gastar en un día ordinario como este.
Con cuidado tenia que plantar mi pregunta, no deseaba molestarla y ver mis esfuerzos escaparse si no tenia cuidado. Le dije en una voz lenta y algo curiosa. “Jesus…” Me detuve por unos momentos. Algo así para causar una inquietud en su mente, quería causar suspenso en el momento.
Y por fin solté de mi pecho lo que me atormentaba ¿que perfume usa? Y lo que sucedió en esos momentos no produjo ninguna tranquilidad a mi nerviosismo. Soltó una risa que causó un gran pánico en mis oídos. Creo que nunca la había oído reírse de esa manera. Me dijo “ay que preguntas haces”.
Con el tono de mi voz, una vez mas le rogué, casi me puse a su misericordia. Y le dije “yaapo Jé dime por favor….”
Ella me puso de pie y se acercó, me dijo: “Dime a que huele” Yo recuerdo que cerré mis ojos, quería imaginarme un jardín de aromas que me hiciera sentirme orgullosa de mi mamá. Pero lo único que sobresalía era el olor del ajo y de la cebolla. Pero no podía ser... ¿Como que el perfume de mi madre consistía de ajo y cebolla? ¿Que les diría a mis compañeras? Las volví a oler, la segunda vez esta vez más despacio y mas lento por si me había equivocado la primera vez pero todo era en vano, no existía ningún otro olor.
Tratando de no sonar muy decepcionada le dije: “huele a ti” Y me dijo: “Así es” y yo toda la vida supe que era un Giorgio que usaba desde que tenia mi edad.Después se puso de pie y se fue a su lado de la cama. La seguí y la observé a lo lejos y comprendí que ella era feliz. Era el único cuarto de la casa donde mi madre era verdaderamente feliz y se miraba hermosa. Mucho mas hermosa que cualquier estrella de cine o reina del mundo. Su elegancia sobrepasaba mucho más que todo eso. Y en ese momento entendí que la verdadera belleza no consiste de un olor fabricado ni adornado.
Sino en ese olor que nuestra propia vida verdaderamente destila cuando somos felices.